1. Fotos claras del espacio actual
Haz fotos generales de la estancia y también detalles de paredes, suelos, humedades, enchufes, ventanas o cualquier punto problemático. No hace falta que sean perfectas: lo importante es que ayuden a entender el alcance.
2. Medidas aproximadas y objetivo
Anota metros aproximados, qué quieres cambiar y qué quieres conservar. Una frase como 'quiero mejorar acabados y pintar' no es lo mismo que 'quiero redistribuir baño y cocina'. Esa diferencia cambia por completo la valoración.
3. Prioridades y plazo deseado
Indica si buscas una mejora estética, resolver un problema concreto o preparar la vivienda para alquilar/vender. También ayuda saber si tienes una fecha límite o si prefieres hacerlo por fases.
4. Por qué valorar antes de prometer
En reformas, un presupuesto serio necesita contexto. GreenGood recoge primero la información, revisa si el caso encaja y te indica el siguiente paso para preparar una propuesta realista.
