El cepillado: El secreto del volumen
Con el tránsito y el paso del tiempo, las fibras del césped tienden a chafarse. El cepillado es la tarea más importante. Debes usar un cepillo de cerdas duras (que no sean metálicas) y cepillar siempre a contrapelo. Esto levanta las fibras y redistribuye la arena de sílice, devolviendo ese aspecto frondoso y natural que tenía el primer día.
Limpieza periódica y refrescado
A diferencia del natural, aquí no regamos para que crezca, sino para limpiar. Un manguerazo ocasional elimina el polvo, el polen y cualquier suciedad superficial. En los veranos calurosos de Salamanca, mojar el césped durante un minuto no solo lo limpia, sino que baja drásticamente la temperatura de la superficie, haciendo que sea mucho más agradable pisarlo descalzo.
La importancia de la arena de sílice
La arena de sílice es el 'relleno' que estabiliza el césped. Con el tiempo y las lluvias fuertes, puede desplazarse o compactarse. Una revisión anual para ver si falta arena en algunas zonas es vital. La arena no solo mantiene las fibras erguidas, sino que ayuda a conservar la humedad tras un riego rápido, manteniendo el jardín fresco por más tiempo.
Control de malas hierbas en los bordes
Aunque instalamos mallas antihierbas profesionales, a veces pueden aparecer pequeños brotes en los bordes o juntas si se acumula algo de tierra orgánica encima. No te preocupes: se eliminan fácilmente a mano o con un herbicida muy suave diluido en agua. No dañará tu césped y mantendrá el perímetro impecable.
